El optimismo empresarial en la cadena de suministro ha caído al nivel más bajo de los últimos cuatro años, con una de cada tres empresas previendo más interrupciones en 2025, especialmente debido a la incertidumbre política y las posibles guerras comerciales.
A pesar de las tensiones con EEUU, China, Rusia… la mayoría de las empresas de la UE mantendrán relaciones comerciales con estos países, aunque muchos sectores buscan diversificarse y explorar nuevos mercados que ganen importancia como proveedores. A pesar de todo, la incertidumbre sobre las posibles guerras comerciales en 2025 genera preocupación, pero también oportunidades para algunas empresas.
La falta de visibilidad sigue siendo un reto, ya que el 90% de las empresas no tienen una supervisión completa de su cadena de suministro, y la digitalización insuficiente afecta la transparencia y eficiencia. Las empresas con baja digitalización enfrentan el doble de dificultades que las más avanzadas para seguir el ritmo de la cadena de suministro.
Entre los principales retos de 2025 destacan el aumento de costes, problemas logísticos y la creciente presión de las regulaciones ESG, que obligan a las empresas a redefinir proveedores y mejorar la trazabilidad. Las legislaciones ESG están impactando globalmente, con más del 70% de las empresas considerando estos factores en la selección de proveedores, lo que impulsa la digitalización.